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Bienvenida
Sin ti / contigo
La visita
Anoche la muerte visitó el páramo. Comienza a clarear el día. A los pies de un triste y solitario olivo yace el cuerpo del soldado. Soldado de camisa blanca, soldado de ningún bando. No tiene color, no tiene bandera. Junto a él, su única arma: un libro de desgastadas tapas. Tan sólo el rojo de la sangre lo hace igual a los demás… y a ninguno a la vez. Descalzo mira hacia el cielo. Le he cerrado los ojos y le he acariciado el pelo. He recogido el libro. Le he dicho adios, y continúo mi camino.
Anoche la muerte visitó el páramo. Anoche la muerte se fue triste.
Por las calles
Por las calles de mi vida siento que llega el final. Como un callejón sin salida; como una avenida hacia la libertad. No se. Ni me importa. ¿Para qué mirar atrás?
El columpio azul
Padre, padre, ¿dónde están las golondrinas ahora? Quiero verlas.
-...Ahora no están.
Pero, ¿porqué no puedo verlas?
- Porque vino el invierno y se van buscando el calor de la primavera.
-Pero... ellas saben que yo las espero. Y lo que me gusta verlas revolotear piando frente a mi ventana.
-Ya, pero se fueron el otoño pasado. Pero, no te preocupes... volverán pronto.
-Vale, pero, cuando regresen, mis hermanas y yo, jugaremos en el columpio azul...
-Claro, cariño; en el columpio azul... en el columpio azul.
