Caminante
A la muerte, que nunca tiene precio, me la encontré una noche cara a cara. Me amenazó jocosa. La miré. Y con el tugurioso valor de los que no tuvimos nunca nada que perder, la dejé atrás con un desplante.
A la vida, que sufre a tientas mi desprecio, la arropé una mañana en la cuneta. La invité a unos tragos, temblorosa. Me miró. Y con las lágrimas de los que mueren día a día en un vergel, me dejó por un amante.
Y yo sigo caminando errante.
Caminante. Que soy un caminante.
30/01/2008 22:46
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Autor: Otro caminante
Todos caminamos en el mismo mundo...
Unos tienen la mirada penetrante otros miran los ojos de la muerte, porque no han aprendido a mirar el brillo de los ojos de los grandes caminantes.
Unos tienen la mirada penetrante otros miran los ojos de la muerte, porque no han aprendido a mirar el brillo de los ojos de los grandes caminantes.
Fecha: 30/07/2008 00:45.

