Y nadie se paró a pensar

En una amplia sala, plagada de exhuberantes retratos, veintiún sabios de poderosos países discutían. Conocida ya la noticia de que el Dios supremo Adreim había realizado a los mortales la oferta de poder escarbar en su propio pasado, aunque sólo durante un instante, no se ponían de acuerdo en qué momento elegir. 

Los que más pretendían, deseaban conocer el nacimiento del Dios; religiosos ellos. Otro grupo destacado, exigía asistir al momento de la creación del mundo conocido, de la nada al espacio, de las galaxias a los planetas.

Una pareja de dos, ansiaba descifrar el misterio de la vida, y pretendían observar lo que se esconde detrás de la muerte.

Uno sólo quedaba, que acallando a los demás y abriendo ancho el corazón dijo: 

-Adreim, yo quiero ver lo que esperabas de nosotros cuando nos creaste, porque así sabré contestar, lo que los demás te están preguntando.

16/05/2008 21:22

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]