Nada que ver
Encuentro el cariño de la vida,
en los cardos borriqueros que me miran,
que acarician en la noche mi alma fría,
susurrando que el dolor de mi se olvida.
Pero yo,
inquieto, trasnochado otra vez...
Busco a los pies de tu lecho
los gritos de las flores marchitadas,
que arrancaron con cucharas los despojos,
viejos, sucios y asquerosos,
que anteayer escupió tu pecho.
Pero tú,
tranquila, a pierna suelta, despierta...
Acompasas tu respiración a la mía,
rodeada de amapolas, dulces, traicioneras,
apartas las papeleras
que suplican que les cuentes,
que de verdad te quería.
18/10/2008 00:02 Autor: sifarnodo. Enlace permanente.
